ESTRUCTURA DEL CAPITULO


1. Resumen de los hechos educativos

El período que se desarrollará a continuación abarca el decenio comprendido entre 1810 y 1820. Dentro del mismo, la revolución como hecho político implicó la ruptura del orden colonial establecido y el intento reiterado por consolidar un nuevo Estado Nacional. Esto trajo repercusiones no sólo en la vida política, sino también en el ámbito social, económico y educativo, como correlato de las múltiples variables que integraban el desafío de configurar un nuevo orden. A los fines de este libro, el Capítulo estará centrado en las modificaciones introducidas en el ámbito educativo durante este período y el aporte que el mismo constituye para la historia de la Educación Argentina.

Tradición y Revolución: Coexistencia de ideas pedagógicas


Los hombres de la Revolución, fracturan con distintos objetivos el orden del régimen colonial. Estaban en la búsqueda de un nuevo sistema capaz de reemplazar al anterior. Dado el marco político del momento, a la educación se le imponía la necesidad de revisar sus objetivos y contenidos, de manera que éstos colaboraran efectivamente con el establecimiento del nuevo orden.
En tal sentido, en las bases de la educación coexistieron dos posturas. Por un lado, las ideas tradicionales preexistentes , cuyo fin consistía en formar al buen cristiano y al buen súbdito. En contraposición se encontraban las ideas liberales preocupadas por la urgencia de formar al buen ciudadano como base fundamental del nuevo orden liberal. Ambos posicionamientos tuvieron sus representantes. Por la continuidad de lo tradicional estaba el Cabildo de Buenos Aires y por la introducción de las ideas liberales se presentaba la figura de Mariano Moreno, quien desempeñaba el cargo de Secretario en la Junta Gubernativa.
Luego de la caída del Virrey, el 2 de noviembre de 1810 el Cabildo envió un Oficio a la Junta informando de la visita de dos de sus regidores a las escuelas capitulares de la Capital de la colonia. Es allí que le proponen tomar tres medidas para el mejoramiento del estado de las Escuelas, en las que se puede observar el celo colonial y el deseo de continuidad con el pasado:
  • Organizar un método uniforme adoptando un mismo libro de texto, el “Tratado de la obligaciones del hombre”, usado en la época de la colonia en todas las escuelas. Este poseía como contenidos centrales los religiosos y éticos, y los políticos como secundarios. Allí se expresaban las reglas de urbanidad a seguir y los deberes que los hombres se debían entre sí, a Dios, al Rey y a sí mismos. La autoría de dicha obra correspondía, como es de suponer, a un sacerdote, Juan de Escoiquiz.
  • Someter a exámenes públicos a los alumnos ante el Cabildo, premiando a los más destacados y publicarlo en la Gaceta.
  • Aumentar el sueldo de los maestros, para que pudieran alquilar salas en mejor estado para brindar educación.

Simultáneamente, Mariano Moreno expresa sus ideas en el prólogo que realiza a la traducción de "El Contrato Social". Su propuesta consistía en utilizar esta obra revolucionaria en todas las escuelas. En el prólogo de este libro, se puede observar que el fin de la educación era enseñar al ciudadano sobre sus derechos y sobre los deberes que tiene el Estado con ellos. Otro punto relevante es el que consideraba a la educación como un antídoto ante la tiranía reinante, en otras palabras como garante del nuevo orden liberal en pleno florecimiento. Moreno propuso también este libro porque allí se exponía el verdadero origen del poder de los gobernantes, como producto del Pacto Social que se antepone al orden divino.
De la descripción de ambos textos (el Oficio Capitular y el prólogo de Moreno) se pueden observar las diferencias en las propuestas. La primera era conservadora, arraigada a los valores coloniales, de alto contenido religioso y ético y preocupada por recalcar los deberes de los hombres. En otro matiz, la segunda resultaba revolucionaria, por primera vez introducía la idea de derechos de los hombres y de obligaciones del gobierno para con ellos. El contenido religioso era reducido en gran medida y surgía con fuerza la idea de una educación política, una educación cívica.
Si bien la Junta en su momento aceptó ambas propuestas, la de Moreno no logró plasmarse puesto que las copias del Contrato Social llegaron a imprimirse pero no a distribuirse, usando como justificación la dificultad que el texto revestía para la comprensión para los niños. Este hecho tuvo ligazón con la disminución del poder de Moreno en la política local como consecuencia de su partida en misión diplomática y su posterior muerte. Sin embargo a continuación se verá cómo en la obra educativa de los primeros gobiernos patrios al momento de la organización de los estudios primaron las ideas liberales por sobre las tradicionales.

Nivel Elemental: la obra educativa de los primeros gobiernos patrios


La actuación de los primeros gobiernos se pudo ver plasmada en dos sentidos:

1. Mayor intervención estatal en el ámbito educativo.
Este aspecto se vio afectado por la variación en el objetivo que la educación se había propuesto para dicho momento. La insistencia por afirmar un Gobierno Nacional hizo que el fin educativo se inclinará necesariamente a la formación del ciudadano como base de ese nuevo gobierno. Esto demandaba una mayor presencia del Estado en función de ejercer un control sobre los contenidos a brindar de modo que guardaran coherencia con el objetivo perseguido. La intervención se desarrolló en forma paralela con una mayor secularización y se reveló en tres obras concretas:

a. La creación de las escuelas de la Patria, dependientes del Estado, específicamente del Cabildo.
b. El incremento del control sobre las escuelas conventuales. En razón de esto, los religiosos que ejercían la tarea de enseñanza tenían obligación de rendir un examen ante el Cabildo para acreditar su aptitud.
c. La creación de la Dirección General de Escuelas, cuya tarea consistía en regular el funcionamiento de las escuelas de la ciudad y del campo con el fin de supervisar su organización y desempeño.

2. Renovación de las prácticas escolares.
En este sentido se observan tres manifestaciones concretas que se vinculan claramente con el objetivo educativo de la época:

a. La reforma del régimen disciplinario, donde los castigos corporales se vieron moderados en correlación con lo sancionado por la asamblea del año XIII.
b. La aplicación de un nuevo método de enseñanza, el Sistema Lancasteriano, que respondiera a la necesidad de suplir la falta de maestros ahorrando a su vez recursos económicos para la guerra.
c. La introducción de nuevos contenidos y actividades vinculadas con los derechos y deberes civiles, la historia nacional, las nociones sobre el origen del poder y la entonación de himnos. A su vez se incorporan a la tarea diaria los asuetos cívicos.

Podría decirse que lo descripto anteriormente responde con fidelidad al deseo revolucionario de instaurar un nuevo orden liberal, dentro del cual la educación tendría un papel central como legitimadora del mismo, logrando así el apoyo ciudadano.

Las escuelas del Norte


Dichas escuelas tuvieron como promotor a Manuel Belgrano, quien siendo vocal de la Primera Junta fue destinado a dos expediciones con el fin de afianzar la Revolución en el Paraguay y en el Alto Perú. Mientras que en la primera resultó derrotado, en la región del Norte logró dos victorias, en las batallas de Tucumán (1812) y Salta (1813). Como fruto de su triunfo obtuvo una recompensa de la Asamblea General Constituyente de cuarenta mil pesos, los cuales decidió donar para la creación de cuatro escuelas distribuidas en las ciudades de Jujuy, Santiago del Estero, Tucumán y Tarija.
Como benefactor de dichas escuelas se reservó para sí la redacción de un reglamento que las regulara. En el mismo puede apreciarse la convivencia armónica de las ideas tradicionales y liberales de la época en el pensamiento de una sola persona, ya que para Belgrano ser buen ciudadano implicaba previa y necesariamente ser un buen cristiano.
Respecto del contenido del reglamento, el mismo tenía un carácter integral, puesto que en cuatro puntos fundamentales abordaba todo lo necesario para erigir una institución escolar, a saber:

  • Financiamiento: designaba la suma de capital que se daría a cada escuela y la forma en que ésta debía ser utilizado: compra de insumos, libros para niños pobres, catecismos y el sobrante en premios para los alumnos destacados.
  • Gobierno: como escuelas de la Patria que serían, estarían supervisadas por el Cabildo.
  • Organización: para la designación de maestros habría una comisión integrada por el Cabildo, el Vicario Eclesiástico, el Procurador de la ciudad y el opio Belgrano. Respecto de los horarios, asuetos, actividades y escudo serían establecidos por el propio benefactor en el reglamento.
  • Aspectos pedagógicos: los contenidos de la enseñanza incluirían tanto religión (utilizando el catecismo de Astete y de otros autores) como conocimientos acerca de los derechos y obligaciones cívicos, origen de la sociedad, valores y otras disciplinas. Los alumnos rendirían exámenes ante el Cabildo y con respecto al régimen disciplinar, este se vería atenuado en cuanto a la aplicación de castigos corporales. Como penitencia sólo se utilizaría el hincamiento de rodillas. Los azotes, que no podían superar los seis, quedaban limitados para faltas graves y para hechos en los que se probara mucha malicia se extenderían hasta doce. Todos estos castigos debían ser aplicados en forma separada del resto del grupo, evitando exponer a los alumnos a vergüenza pública.
A pesar de la minuciosidad de Belgrano en la redacción del reglamento y su intención por dar vida a aquellas escuelas, la recompensa monetaria nunca llegó a sus manos y finalmente en 1820 murió pobre y olvidado. Su proyecto de las cuatro escuelas no se completó hasta 191 años después.
Los estudios preparatorios
Para la organización de los estudios preparatorios mencionaremos dos colegios. Por un lado, en Mendoza, el Colegio de la Santísima Trinidad creado por iniciativa del Cabildo, en 1817, y en Buenos Aires, el antiguo Colegio de San Carlos reabriría sus puertas bajo el nombre de Colegio de la Unión del Sud, en 1818.
Ambos colegios se hicieron eco de las ideas liberales y abrigaron como objetivo la formación del buen ciudadano y del futuro dirigente. Su plan de estudios, acorde a la ideología liberal, manifestaba una gran secularización, dejando de lado la presencia de la religión, ya sea suprimiendo la enseñanza de la teología o reduciendo sus cátedras, o limitando las prácticas religiosas a días festivos especiales.La currícula giraba en torno a la introducción de nuevas disciplinas, como las lenguas modernas, nociones de derecho y de historia natural.La inclusión de estas disciplinas buscaba responder al objetivo de formar a quien sería el encargado de llevar a la Nación a su grandeza. Para lograr dicha expectativa, el futuro dirigente debía ser un hombre útil formado en las luces, sabio, capaz de sostener con su ciencia la independencia ansiada y de dar base y fundamento al nuevo orden establecido.
Sendas instituciones sufrirían su cierre años más tarde. El de la Santísima Trinidad en 1863 debido a un terremoto acaecido en Mendoza y el Colegio de la Unión del Sud en Buenos Aires cambiaría su nombre a Colegio de Ciencias Morales en 1823, durante el gobierno de Rivadavia.

2. Glosario de conceptos fundamentales


Alto Perú: Zona correspondiente a la actual Bolivia.
Escuelas Conventuales: primeras escuelas gratuitas, dependientes de comunidades religiosas, cuya enseñanza era impartida por personal del convento.
Escuelas de la Patria: primeras escuelas gratuitas, públicas y estatales, dependientes del Cabildo, cuya enseñanza era impartida por maestros que no pertenecían a órdenes religiosas
o al clero secular, es decir, eran laicos.
Lenguas modernas: en alusión al inglés, francés e italiano. En contraposición a las lenguas muertas, como el latín y griego.

Pacto Social: Concepto rousseauniano para derrocar la idea del origen divino de los gobiernos. Alude a un acuerdo entre el pueblo y el gobernante para que éste último ejerza el poder en nombre del primero.
Pedagogía Liberal: Basada en las ideas de la Revolución Francesa, su fin es formar al buen ciudadano, desde la Educación Cívica. La educación debe ser brindada por el estado garantizando al ciudadano conocer sus derechos y deberes en la sociedad y en la vida política.
Pedagogía Tradicional: Basada en las ideas coloniales de los siglos XVI y XVII, su fin es formar al buen cristiano y al buen súbdito de la Corona Española.
Secularización: palabra proveniente del vocablo século que significa siglo, es decir este mundo, independiente del cielo y lo divino. Proceso por el cual la religión y sus prácticas eran reducidas o suprimidas en los ámbitos académicos y políticos para dar lugar a lo terrenal y a la razón. De igual modo, se tiende a desplazar a la Iglesia de su presencia en la sociedad (por ejemplo, en la educación) y reemplazarla por el Estado.
Sistema Lancasteriano: Método por el cual el alumno más avanzado de la clase sirve de auxiliar al maestro y se ofrece como monitor de sus compañeros, también llamado método de enseñanza mutua. Introducido por Joseph Lancaster en Inglaterra durante el siglo XVIII / XIX, y tomado por los organizadores de nuestros estudios elementales para resolver la escasez de maestros.

3. Valoración general del período


Es indudable el papel fundamental que se le reconoció a la educación en este período, el cual no sólo se manifestó en el ámbito cultural sino también en su vinculación con la política.
En esta época se puede reconocer la coexistencia armónica de la pedagogía colonial y la pedagogía liberal, con sus objetivos de formar al buen cristiano y súbdito y por el otro lado allanando el camino al nacimiento de una educación ciudadana tomando como propio el objetivo de los liberales de formar al buen ciudadano y futuro dirigente de la República.
En cuanto a la organización de los estudios, desde las incumplidas ideas presentadas por el Cabildo o las esgrimidas por Moreno y la concepción de Belgrano expresada en su reglamento, puede observarse cómo finalmente la educación se inclinó a seguir las ideas liberales. Fortaleciendo esta propuesta, el Estado afirmó su presencia como agente educativo, planificador, regulador y supervisor de la enseñanza, sumado esto a una mayor secularización de la misma.
Unido a lo mencionado anteriormente, señalamos como novedad un primer antecedente en relación a la idea de la educación como legitimadora de un orden político, en este caso el liberal, cristalizado en los objetivo de formación del buen ciudadano y futuro dirigente.
Cabe destacar como importante la moderación que los regímenes disciplinares sufrieron a causa de los principios manifestados en la Asamblea del año XIII. Si bien continuaron siendo de tipo corporal, se los atenuó en intensidad y cantidad, reservando aquellos más severos para casos realmente graves.
En cuanto a las prácticas de enseñanza otra introducción innovadora fue la implementación del sistema Lancasteriano que resultó de gran ayuda y eficacia para superar el problema de la falta de maestros.
Finalmente, así como el período colonial es reconocido como la etapa fundacional de la educación argentina, el decenio de la Revolución podría identificarse como aquel que sentó las bases liberales sobre las cuales se apoya nuestra educación actual. En otras palabras, el cauce que ha tomado la educación progresista, es el que fundó a la República, forjándola como un país libre basado en las responsabilidades civiles ciudadanas y del Estado.




Observaciones de la cátedra:- Muy buena introducción al capítulo.- Los tres elementos de la estructura están muy bien elaborados. Se destaca la claridad en la expresión de las ideas.- Excelente valoración, en la que se sintetizan los principales aportes del período y además se añaden algunas ideas originales no mencionadas en clase.